Por qué es importante la Inteligencia Emocional

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A la hora de juzgar la validez o aptitud de una persona, es frecuente que las personas evalúen la parte más “hard”: sus conocimientos, su formación académica, la universidad a la que fue, si tiene masters o doctorados. Sin embargo, hay una parte mucho más relevante y que es claramente un diferenciador. Esa parte “soft” es la que constituye la denominada Inteligencia Emocional.

Podríamos decir entonces que hay diversos aspectos de la inteligencia, unos cognitivos que hacen referencia a la memoria y capacidad de resolver problemas, y otros aspectos no cognitivos, que son los que permiten comprender y motivar a las personas.

“Cuando las órdenes son razonables, justas, sencillas, claras y consecuentes, existe una satisfacción recíproca entre el líder y el grupo”. El arte de la Guerra

Daniel Goleman en su libro Inteligencia Emocional explica que “Las características de la llamada inteligencia emocional son: la capacidad de motivarnos a nosotros mismos, de perseverar en el empeño a pesar de las posibles frustraciones, de controlar los impulsos, de diferir las gratificaciones, de regular nuestros propios estados de ánimo, de evitar que la angustia interfiera con nuestras facultades racionales y la capacidad de empatizar y confiar en los demás. El grado de dominio que alcance una persona sobre estas habilidades resulta decisivo para determinar el motivo por el cual ciertos individuos prosperan en la vida mientras que otros, con un nivel intelectual similar, acaban en un callejón sin salida”.

Las reglas de juego han cambiado, y esos factores ya no son un diferenciador. Experiencia, formación o inteligencia, son relevantes, pero con la facilidad de acceder a la información, se hace aún más importante el modo de relacionarse consigo mismo y con los demás. De ésta manera, las habilidades académicas pierden relevancia y factores como la iniciativa, la empatía, la adaptabilidad o la capacidad de persuasión se convierten en determinantes.

Es importante destacar que la Inteligencia Emocional se puede desarrollar. Personalmente, creo que la clave está en el autoconocimiento. El Huffington Post publicó un artículo en el que comentaba cuatro actitudes para desarrollarla al enfrentar desafíos:

1) Busca el lado positivo: con frecuencia hay una lección que aprender. Un gigantesco error te puede enseñar la forma de evitar caer de nuevo en las mismas trampas.

2) Mira los obstáculos como desafíos y no como amenazas. Si bien es una habilidad compleja, parte de la resilencia es la forma de evaluar la situación. Cuando se percibe como una amenaza, el cuerpo pasa a un modo de lucha o huida. La gente que ve la situación como un desafío, por otro lado, se energiza y bombea químicos útiles en el cuerpo, como las endorfinas y adrenalina. Esto le ayuda a seguir adelante en lugar de ser paralizado. Es importante replantear la situación como un desafío.

3) Perspectiva. Aunque pueda ser aterrador, céntrate en el aquí y ahora, y no en el “qué pasaría si”. En lugar de tratar de conquistar y luchar contra todos los posibles problemas en el futuro, comienza por lo tangible aquí y ahora.

4) Apoyo . Encontrar a alguien que pueda compartir situaciones de resiliencia puede darte un impulso.

Para terminar, un vídeo relacionado, en el cual Daniel Goleman habla sobre “¿Por qué no somos todos buenos samaritanos?”, evaluando el efecto que tienen el IQ, la empatía y la inteligencia emocional sobre nuestro comportamiento. Vale la pena resaltar esta frase: “Ultimately everybody will know everything, but the question is: will it make a difference?”. Precisamente, ahí está la clave.

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