Cómo desatar una epidemia (Parte III)

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Hemos visto que para lanzar una epidemia comunicacional es necesario que se cumplan algunas reglas: ‘La ley de los pocos’, que nos dice la importancia de contar con la gente indicada y ‘El factor de pegajosidad’, que resalta la importancia de que el mensaje sea memorable. La tercera y última regla es ‘El poder del contexto’.

Este principio nos dice de qué manera las circunstancias y condiciones presentes pueden favorecer o no la transmisión de una idea o tendencia. Es decir, que hay factores capaces de determinar si una epidemia traspasará el límite del éxito o no.

La propagación de una epidemia depende en gran parte de lo que piensa la gente, lo cuál está influenciado fuertemente por las circunstancias. A su vez, lo que la gente piensa ‘depende’ de lo que piensan los demás, sus amigos, sus círculos. Los grupos fomentan la transmisión de ideas de tres formas:

1. Magnificando la importancia de una idea: cuando da la sensación de que todo el mundo está hablando de lo mismo.
2. Ayudando a simplificar una idea: lo que permite que todos los miembros sean capaces de lidiar con la información.
3. Creando ambientes: en los que se fomenten o condenen ciertas ideas.

Este principio nos dice como pequeñas características del entorno pueden favorecer o desatar una epidemia. Para terminar con otro ejemplo, quiero detenerme en el caso de Angelina Jolie, cuando en la entrega de los Oscars 2012, dejó ver su ‘pierna derecha’. No muchos de quienes vieron esa gala recordarán que Meryl Streep ganó el premio de la academia a mejor actriz, pero pocos se habrán olvidado de cómo ‘la pierna derecha de Angelina’ ganó la atención de la noche, fue trending topic y hasta tiene una cuenta en Twitter (@angiesrightleg) con varios miles de seguidores.

En ese caso, el mensaje fue el intento de Jolie por llamar la atención, y varios ciberactivistas fueron quienes no lo dejaron pasar y lo esparcieron con tono irónico por la red. Las características del contexto son más difíciles de determinar, principalmente porque es un fenómeno internacional, pero podría ser el cuidado mundo del espectáculo en el que los errores no pasan desapercibidos. Lo importante es saber que el contexto juega un rol fundamental y no hay que subestimarlo a la hora de lanzar un mensaje.

 

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